Y llegó el amado viernes, qué ganas, eran las 7 y media de la mañana y se despertaba mi hermano, vi la hora y me reí, mi clase ese día se iba de excursión a Cádiz por el aniversario del bicentenario de la Pepa, la Constitución de Cádiz de 1812. Me levanté aún así, temprano, sobre las 10 y media o cosa así y desayuné.
Me eché un rato en el sofá y me puse después a continuar con las actividades de Historia, que ya me quedaban poquitas. Me tiré toda la mañana haciendo historia y por la tarde me fui a particular, y al salir, continué haciendo historia, 75, 76, 77,... Eran alrededor de las ocho y media de la tarde cuando me fui a casa de Vivi y Marta, me sorprendió ver a Mauro y Chanty allí.
Salimos y Mauro dio una vuelta solo mientras nosotros íbamos camino a la casa de Juanje.
Una vez allí nos encontramos a Franky y Fer viendo videos en internet. Estuvimos allí un buen rato, esperando a Doña, que como siempre, llega tarde...
Una de las chicas estaba muy mal, realmente se la notaba deprimida. Un pequeño grupo nos quedamos con ella mientras el resto de chicos se quedó arriba, en la buhardilla de Juanje. Intentamos consolarla como podíamos, animándola, ayudándola, estando con ella. Estaba destrozada, nos contó lo sucedido y Fer y yo intentamos apoyarla en todo lo que podíamos.
Fuimos a la escalera, al sofá y de vuelta a la escalera, para tener un poco de intimidad, ella estaba destrozada, decaida, sin ganas de casi nada.
Un rato más tarde, cuando los ánimos parecian estar no tan mal, decidimos subir con el resto del grupo. Serían alrededor de las diez de la noche. Fer dijo de ir a cenar, así que le dimos el dinero y fue a comprar bocadillos. Mientras tanto, el resto nos quedamos arriba.
Cada uno a su bola, hablando, riendo o dormitando, pero cuando llegó Fernando, todos fuimos al ataque, ¡comida! Nos sentamos en una pequeña mesa que tiene Juanje en su cuarto y allí comimos todos.
El resto de la noche se pasó tranquila, nos pusimos a jugar, riendo y casi gritando, mientras la pequeña Marta dormitaba como podía en el sillón.
Al acabar la noche, todos fuimos a nuestras casas.
Al día siguiente, me levanté muy temprano, porque había quedado con Rodri y Fer para ir en bicis a las Pantallas. El tiempo no nos acompañaba mucho, pero decidimos ir igualmente. Llegamos hasta las Pantallas, agotados por la cuesta mortal, un poco mojados por la lluvia y helados por el frío viento.
La bajada fue lo mejor; el aire frío chocándote en la cara, sintiendo la velocidad en las curvas mientras intentas esquivar grietas y baches y teniendo la precaución de que no venga ningún coche.
Al llegar abajo, Rodri nos esperaba a Fer y a mi. Continuamos nuestra travesía recorriendo el paseo de Getares y el Centenario. Allí descansamos un poco tumbados en un banco improvisado de allí. Al salir nos dimos cuenta de que mi bici tenía un pinchazo... normal que me costara tanto subir la cuesta, ¡casi me mato!
En casa de Rodri intentamos arreglar el pinchazo, pero no había pegamento. Así que decidimos tocar un rato.
Sería cosa así de la una cuando me metí en la ducha y me preparé, esa noche habría un cumpleaños. Me enteré esa misma mañana.
Casi una hora entera llamando a la gente por teléfono para preguntar horarios y lugares. Lluvia, la causante de nuestras dudas acerca del lugar. Tuvimos muchos problemas para llegar a un acuerdo de dónde celebrar el cumpleaños, pero acabamos haciéndolo en casa de Doña, y así fue.
Por la tarde acabé las 100 actividades de historia, con sus cuatro esquemas y demás. 20 folios de duro trabajo y tiempo perdido que en la siguiente hora de historia entregaré a la maestra, en fin, serían las 8 cuando salí a casa de Violeta y Marta.
Ellas aún se estaban preparando, bueno, daba igual, había tiempo... Maldita la vez que lo dije, casi una hora después salimos, bueno, la fiesta era a las nueve, eran las nueve menos cinco y Franky me había llamado desesperado ya dos veces. En fin, conseguimos salir, ahora tocaba ir a recoger a Juanje... desesperado, con la lengua fuera íbamos. Al entrar en su casa un maravilloso olor nos condujo a su cocina. ¡Era pizza! Nos dio un pedazo y comimos la famosa pizza de Juanje, y ya te digo si era famosa.
Salimos de su casa y nos dirigimos a casa de Doña, allí ya estaba todo el mundo, normal, saludamos y nos sentamos, hablamos, reímos, discutimos sobre política y ¿religión?
Oh, que noche más buena, santo cielo, Franky por los suelos gritando ser Ralph, Dani y Enrique en el ordenador jugando, el resto del grupo en un cuarto oscuro gritando y riendo a más no poder, otra parte fuera pasando frío, encerrados.
Son así, las fiestas en casa de Doña siempre acaban bien. A Enrique se le dio su regalo de cumpleaños, y, minutos más tarde tuvimos que irnos el resto del grupo. Era ya un poquito tarde.
Esta vez si, puedo decir que este finde ha sido genial, me he reido, he disfrutado, he hecho deporte, cosa que no hacía desde hace mucho tiempo,... me lo he pasado realmente bien. Espero que me queden fines de semana como este antes de Selectividad, la verdad, es que se agradecen, y mucho.
En este blog comentaré lo que me ocurrió, mis salidas, mis opiniones personales y mi trayectoria estudiantil hasta bachiller... Es una pequeña forma de desahogarme y de mostrar al mundo una visión diferente, desde mi punto de vista. Escribiré el día a día de este estudiante bachiller. He dejado de usarla debido a que ya me encuentro bien :) Gracias a todos mis seguidores. Sois lo mejor ♥
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